Distintos alumnos y distintos profesores. Resulta imposible que sólo exista un método de dar clase. Con esta práctica hemos conocido diferentes maneras de enfocar una misma materia. Encontramos a los profesores que, supongo, niungo nos querríamos encontrar, al menos en mi caso, pero que, por desgracia, siguen existiendo, me refiero a los profesores llamados “empírico-analítico”. No concibo un docente que pueda tratar a los alumnos como un recipiente por llenar. Cada uno tiene una vida, unas dificultades y, por lo tanto, de recipientes vacíos nada.
Por otra parte encontramos el profesor considerados “humanístico-interpretativo” para quien el alumno es el centro del aprendizaje. La educación escolar no es simplemente una relación de profesor-alumno o alumno-profesor, es una relación personal y, como tal, se debe conocer al máximo y en el ámbito que competa a la otra persona. No debemos olvidar que los seres humanos somos sociables por naturaleza.
Por último, el profesor “socio-crítico”, me parece el más atrevido, completo y diferente. Una clase de este tipo puede ser muy interesante, aunque, debido a la burocracia y los contenidos que tenemos estipulados desde “arriba”, este tipo de enseñanza es muy difícil, al menos, en nuestro país.
“El principal objeto de la educación no es el de enseñarnos a ganar el pan, sino en capacitarnos para hacer agradable cada bocado”, Anónimo.
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